Al fin y al cabo no tenía nada mejor que hacer. El martes pasado me llaman y me dicen "¡Vente mañana a Alicante de convivencia!" Yo flipo. Mucho. Me niego. "Tengo la investidura Honoris Causa de Rodríguez Adrados el jueves" respondo. (Absolutamente inefable, por cierto.) "Ve después, cógete un tren después de la conferencia". ... . ... . ¡Vale!
Podría escribir una entrada llena de fotos, comentarlas, hablar de la gente o de las experiencias que allí viví. Pero parecería un viaje más y para mí ha sido muy especial.
Realmente cuando convives 5 días con 90 personas (que jamás habías visto) los grandes acontecimientos se reducen a los más pequeños: que alguien de repente se acuerde de tu nombre, que te sonrían al pasar, que puedas acercarte a un grupo en el que no conoces a nadie y en seguida estés hablando animadamente de cualquier tema, entender (tras dos días de práctica) una conversación en valenciano o en catalán (aunque con las de catalán lo tenía más fácil, había tenido algún profe muy guay), las discusiones filosóficas con algún estudiante de Humanidades, las discusiones teológicas con algún sacerdote, mirar el mar o los árboles y darte cuenta de tantas cosas, coger una guitarra con más gente y sentirse bien, perder la vergüenza y hacer el chorras si es necesario, explicar 85 veces qué es el especismo a gente interesada, responder 90 veces a "¿Y porqué eres vegetariana?", ampliar tu cultura, uno de los mejores descubrimientos que he hecho, aunque parezca patético es este: hay vida fuera de Madrid.
Cuando te juntas con 50 catalanes, y 30 valencianos, media docena de argentinos y algún que otro colombiano te das cuenta de que Ortega tenía razón (una vez más): la cultura es la interpretación personal y parcial de la circusntancia de cada persona. O más fácil, que cada persona es un mundo y su forma de entenderlo es una cultura tan válida como la mía. Todas enriquecen si tienes una mente abierta. Y eso no faltaba allí. De hecho jamás había hablado sobre veganismo con gente tan interesada. Yo también aprendí mucho, entre otras cosas, ahora escucho temas populares argentinos, conozco los acordes de canciones colombianas y sé algún otro insulto en catalán.
En fin, asedio filosófico: si cada uno da a debatir su interpretación no llegaremos a la Verdad pero sí nos acercaremos quizá un poco más.
El mundo es bello porque lo compartimos todos los animales.
PS. Entre otras cosas fue la primera vez que veía una iglesia barroca con fundamento ¡FUE ALUCINANTE! Ay, Dios, no se puede ser tan friki por la vida: sólo me faltaba llorar de emoción.
martes 1 de julio de 2008
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2 opiniones:
No hay nada de malo en ser un poco friki... Cuando estudié historia del arte casi me tiro de los pelos, el año anterior estuve en Italia viendo casi todo lo que dimos, pero sin fundamento. Tendré que volver algún día...
Me alegro mucho de que lo hayas pasado bien y que hayas conocido mucha gente, ¿pero perder más vergüenza ?¿todavía te quedaba algo?:P...(JAJAJAA)
Yo sigo, por cierto, ¿sabes que es la corrosión electrolítica? (me están matando los exámenes, mañana de "vacas"!!!:D
"perder la vergüenza" no gastas de eso, y seguro q tu profe de catalan no era tan guay
me alegro que te haya ido b la excursioncita, a ver is te apuntas a mas
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